Ofrenda a mi madre en la tumba
Madre querida y sagrada,
aquí vengo a visitarte:
una vela y frescas flores
es lo que puedo ofrendarte.
Fuiste madre generosa.
Eres luz en mi camino.
Yo sé que ruegas por mí
para bien de mi destino.
En este día tan sagrado
lleno de triste aflicción,
por no poder abrazarte
te pido la bendición.
Eres angel de mi guarda,
eres angel de mi guia.
Te pido siempre me ampares
por la noche y por el día.
No he visto madre en la vida
ser tan grande como tú;
por eso pido en mis ruegos
que te ampare el buen Jesús.
Madre querida y sagrada,
alma de mi devoción.
Yo te mando aquí un responso
para vuestra salvación.
Hasta pronto, madre mía,
te digo con devoción;
como no puedo abrazarte:
échame tu bendición.
LUIS LORETO GIL ALVARADO.
Barquisimeto, Mayo de 1971
También te puede interesar: