A mi querida esposa, hoy en su día

Esposa y madre querida
te vengo a felicitar
en este sagrado día
que jamás puedo olvidar.

Cuando platiqué contigo
al casarnos fue mi suerte
en este amor tan profundo
nos separa la muerte.

Tu compartes el lugar
de mi madre idolatrada,
cuando me pongo a pensar
no te pagaré con nada.

Yo le pido al buen Jesús
para ti dicha y placer
que en la buena y en la mala
me supiste comprender.

LUIS LORETO GIL ALVARADO

Barquisimeto, 9 de Mayo de 1976

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